Petroleras bajo la lupa ambiental

1 de diciembre del 2013

Después  de la bonanza inveterada en materia de hidrocarburos y de unas nuevas reglas del juego en la materia el país no parece haber aprendido la lección, fortaleciendo nuevas formas de depredación del medio ambiente, y de exclusión de comunidades enteras que fluctúan entre el atropello de sus elementales derechos al amparo de normas que […]

Después  de la bonanza inveterada en materia de hidrocarburos y de unas nuevas reglas del juego en la materia el país no parece haber aprendido la lección, fortaleciendo nuevas formas de depredación del medio ambiente, y de exclusión de comunidades enteras que fluctúan entre el atropello de sus elementales derechos al amparo de normas que no terminan de reflejar el punto de vista de comunidades. Enteras, de campesinos humildes, ni las arcas mismas del patrimonio patrio.

Gobernadores vs. Alcaldes en materia petrolera

Gobiernos enteros ferian el futuro en medio de negocios de exploración y explotación cuyos principales beneficiarios son empresas de diversas nacionalidades, que si uno consulta usuarios y administraciones locales, nota  como mediante  actos  de dudosa  legalidad trasladan competencias aun policivas a las gobernaciones áulicas, dejando de lado las propias potestades de alcaldes municipales. Casanare es un vivo ejemplo de esa espesa mezcla entre desgreño, recentralización  departamental, pérdida  de competencias municipales y corrupción.

Mega-corrupción petrolera e hidrocarburos

Uno de los  dos  grandes temas pendientes del debate  nacional en materia anticorrupción es el del sector petrolero y sus regalías – el otro el de Saludcoop- baste  ver como recientemente por decreto se le extendió el contrato del Cerrejón a la Drumond, en condiciones tan lesivas para el estado colombiano, que evidenció como la multinacional no tuvo contraparte. Parece un contrato donde solo existió una de las partes. Una vez adentro las petroleras pautan en los medios  de comunicación de manera abundante, luego opinión en contra casi no existe, y ejércitos de políticos se hallan dispuestos a feriarse al antojo de sus intereses. La legislación tributaria así lo refleja: paga al final un ciudadano del común más impuestos que una petrolera.

Los procedimientos legales vigentes permiten que ágilmente sean demandados pequeños propietarios  sin que conozcan  ni ejerciten sus medios de defensa  material ni técnica, y muy pronto –días después- reciban las irrisorias dadivas por la destrucción de sus predios con sus explosivos  y presencia de fuerza pública para hacer los forzados estudios de sísmica, los cuales derivan en pérdidas de productividad pecuaria, y un impacto ambiental sin nombre: morichales, manantiales, pozos profundos y saltantes, así como espejos de agua palidecen desde ya para las próximas generaciones.

Las exigencias y condiciones de los permisos de exploración y explotación en la práctica  nadie los cumple ni los hace cumplir: trabajadores ilegales  de otros países laboran y se ocultan en los inexpugnables  campamentos, no vinculación de mano de obra de la región, resorts en medio de las llanuras  que cuando se reversen a país nada  le servirán a las regiones. Y para colmo reconocidas empresas petroleras adelantan trabajos de no solo de búsqueda de hidrocarburos –sísmica- , sino de construcción de plataformas y toma de muestras, así como de perforación sin contar  con las licencias respectivas, o en abierto desconocimiento de los términos de las mismas, y lo peor al amparo o con presencia de fuerza pública y autoridades ambientales.

¿Llano en llamas o en cenizas?

Nuestras  regiones petroleras se dolarizaron, incrementando exponencialmente los costos de  vida y mano de obra -especialmente no calificado-  de las regiones golpeando las labores agropecuarias tradicionales y disminuyendo la oferta laboral para tales actividades productivas que terminan muy pronto perdiendo competitividad o incluso abandonadas. El llano ya no está en llamas, sino en cenizas, sencillamente el llano no existe, yace cada vez mas arrasado y desolado, en espera que una petrolera arribe y quienes llegan invierten al estilo del lejano oeste, y consideran parte de ese nuevo fortín el arrasamiento de venados, babillas, chigüiros, y pumas entre muchas otras especies a punto de desaparecer. Es necesario un nuevo acuerdo nacional en material de hidrocarburos donde haya reglas claras para inversionistas y a la vez respeto por el medio ambiente, propietarios –especialmente pequeños-, y unas condiciones de negociaciones donde los más beneficiados no sean los negociadores sino las regiones, y el país.

Consulta popular en municipios petroleros

El descontento en municipios  petroleros crece a tal punto que comunidades de Tauramena, Tame, Unchia, Tamara asi como Paz de Ariporo, se hallan promoviendo una  consulta popular – y construcción de veedurías ambientales, con nuestro apoyo- para impedir los  trabajos de sísmica que están destrozando las fuentes de agua y los ecosistemas de manera irreversible. Para ellos las empresas petroleras constituyen un factor  generador  de violencia por los atropellos que con la anuencia de autoridades locales, ambientales y de policía ha impedido las expresiones de creciente descontento social contra empresas petroleras o del sector como Loh Energy, Global, New Granada, Cepcolsa, Parex Resources, Raiven,Petrominerales, Tabaco Oil Company, Parenco Colombia Limited,  Geopark sucursal Colomiba, New Energy Corporation y triste  decirlo el propio Ecopetrol.

@pablobustossanc

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