Razones de un descalabro

Razones de un descalabro

29 de Mayo del 2017

Recogido, sentado y vencido. Sin voz, con ademanes nerviosos y al borde del llanto. Así estaba Gustavo Costas, flamante técnico de Santa Fe, después de la humillante eliminación ante Alianza Petrolera. Fue una jornada de estrés máximo, llena de ademanes y gritos descontrolados, ante la  impotencia de la escuadra que el mismo había confeccionado. En el camino y pisoteados, los sueños de los hinchas. Fuera de la Libertadores, con un premio consolación en la Suramericana y en evidente deterioro futbolístico, por la falta de calidad de su nómina, la indisciplina tolerada a ciertos futbolistas, la equivocada política de fichajes y la falta  de muñeca para  darle una dirección adecuada al equipo en materia  táctica.

Situación parecida  la de Reinaldo Rueda. Hace un año era un dios en la tierra. Sus argumentos futbolísticos no aceptaban una crítica. Su equipo era venerado y aplaudido cuando celebraba el título en la Libertadores. Aparecieron las grietas en sus filas, vendieron bien los dirigentes a sus jugadores más reconocidos, pero compraron mal sus relevos con la anuencia del estratega de turno, que dejó de ser el admirado centinela del juego. Lo anterior ratifica que  en Colombia muchos entrenan, pocos enseñan y son contados en los dedos de las manos, los que con acierto dirigen.

Campeones en apuros Nacional y Santa Fe. En entredicho sus directores técnicos, porque en momentos críticos no supieron integrar a sus futbolistas en decisiones tácticas exigentes. Rotaciones inútiles y poco intuitivas  por los  torneos simultáneos en los que actuaron, sin  criterio para mezclar futbolistas, ideas, líneas y bloques. Equipos, ambos, con soluciones individuales más que colectivas  en un ambiente enrarecido por la tendencia confusa de sus entrenadores, con irrespeto a los códigos del fútbol, de endilgar en público la responsabilidad, por las falsas actuaciones, a los futbolistas. Comprometidos sus dirigentes porque  carecieron de estrategia y visión para armar sus nóminas. En Santa Fe lo asesores le hablaron mal oído al presidente para obtener jugosas comisiones, con jugadores de escasas garantías. En Nacional el desborde en los sueldos fue evidente, sin guardar relación entre costo y beneficio. Fichar sin criterio, ni análisis, con inversiones millonarias, que desdibujaron el reciente y apreciado cetro continental, con tanto ahínco conseguido. Un club es más campeón cuando reafirma un  título.

Un semestre tendrá Santa Fe para reencontrar el camino que era propio. El verde, la obligación de un doble título doméstico para redimir sus culpas.

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