Soy dueño de mí mismo

Publicado por: david.palencia el Mié, 29/07/2020 - 10:18
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Creado Por
Armando Martí
En realidad, soy dueño de mí mismo con la capacidad interior de resolver preguntas esenciales del alma como ¿quién soy yo? Y ¿Qué es lo que realmente quiero?
Soy duelo de mi mismo - Armando Martí
Créditos:
Daniel Mingook

El valor que le doy a mi existencia crece al quererme y aceptarme tal y como soy. Anteriormente, basaba mi autoestima en la utopía de la perfección al tratar de complacer a las personas.

Después entendí que mi propio valor no dependía de agradarle a todo el mundo. Nada pasa si no le gusto a los demás. Ahora reconozco que soy un ser único e irrepetible, que goza del libre albedrío que Dios le dio.

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En realidad, soy dueño de mí mismo con la capacidad interior de resolver preguntas esenciales del alma como ¿quién soy yo? Y ¿Qué es lo que realmente quiero? Además, comprendo que Dios me ama incondicionalmente y su deseo es que aprenda a cuidarme desde la amabilidad y la compasión.

Así logro llegar a la madurez espiritual, buscando el equilibrio personal a través del “camino medio” sin exageradas expectativas, deseos y ambiciones en la vida.

Paso más tiempo conmigo mismo que con ninguna otra persona y puedo acostumbrarme a mi propia compañía sin necesidad de distractores externos, adicciones y dependencias afectivas que nunca van a llenar los vacíos del alma.

Esperar que otros orienten mi vida o satisfagan mis deseos no es un buen camino, ya que, muchas veces la “factura” que debo pagar al poner mis decisiones en sus manos, es la de anular mi autonomía.

Cuando soy dueño de mí mismo, puedo aprender a gestionar mis emociones para encontrar sosiego y paz. No es un proceso fácil, pues debo confrontar mi realidad sin huir de mi propia sombra.

En tu historia personal debes tener muy claro el por qué y el para qué de la vida, así descubrirás la dirección correcta hacia la consecución de tus metas y objetivos.

El mayor tesoro que puedas imaginar siempre ha estado dentro de ti y se llama autenticidad y amor propio. Conecta tu corazón a la fuerza espiritual que te permite permanecer en el aquí y en el ahora con seguridad y serenidad. De esta manera, puedes esperar lo inesperado sin perder la calma.

Cuando las cosas se ponen difíciles y oscuras en la vida, tu actitud interior las ilumina con la luz del optimismo y la esperanza. Todos vamos a morir algún día y, lo mejor que podemos hacer, es vivir plenamente disfrutando el milagro de estar vivo sólo por hoy.

Al ser dueño de mí mismo puedo ejercitar el desapego emocional y material, conservando la salud mental y el equilibrio interior que está por encima de cualquier otra cosa. Recuerda, ser feliz es muy sencillo. Quizás, por eso, no lo entiendes.

Por: Armando Martí