Wang Jibing pasó de entregar pedidos en motocicleta a ocupar un lugar destacado en la literatura china. El repartidor recibió el premio de poesía de la novena edición del Premio de Literatura Lu Xun por Vuelo a baja altura, una colección que retrata las dificultades, los sueños y la resistencia de los trabajadores de las plataformas de domicilios.
El reconocimiento fue anunciado el 15 de julio y convirtió a Wang en el primer repartidor de comida en obtener este galardón literario de alcance nacional. El Premio Lu Xun, entregado cada cuatro años por la Asociación de Escritores de China, reconoció en esta edición 35 obras distribuidas en siete categorías.
Una vida marcada por diferentes oficios
Antes de ser conocido como el “poeta repartidor”, Wang trabajó en construcción, recolección de materiales reciclables y actividades relacionadas con el dragado de arena. Abandonó sus estudios durante la adolescencia, pero mantuvo desde joven su interés por la lectura y la escritura.
Comenzó a escribir poemas de manera constante en 2009. Años después encontró en el trabajo como repartidor una fuente de historias: aprovechaba las pausas entre pedidos y los semáforos para registrar versos en su teléfono, en papeles e incluso en la palma de su mano. Desde entonces habría escrito cerca de 6.000 poemas.
Su nombre comenzó a ganar reconocimiento en 2022, cuando se hizo viral su poema La persona que corre contra el tiempo. El texto nació después de una jornada difícil en la que fue enviado a direcciones equivocadas y recibió insultos de un cliente. Sus versos reflejaron la presión que enfrentan quienes deben desplazarse rápidamente para evitar retrasos, sanciones y malas calificaciones.
Las historias detrás de su obra premiada
Para escribir Vuelo a baja altura, su tercera colección de poesía, Wang entrevistó personalmente a más de 140 repartidores y consultó a otros 60 mediante formularios. Quería conocer qué los hacía felices, cuáles eran sus principales dificultades y qué proyectos tenían por fuera de ese oficio.
Las respuestas mostraron problemas recurrentes: reclamos de clientes, penalizaciones por pedidos entregados tarde y jornadas sometidas a la presión del tiempo. Wang transformó esas experiencias en poemas con los que busca acercar a los lectores a la realidad de un sector pocas veces representado en la literatura.
Pese al reconocimiento, el escritor aseguró que planea continuar realizando entregas cuando permanezca en Kunshan. Para Wang, seguir conectado con las calles y con la vida cotidiana le permite conservar la autenticidad que ha definido su obra: la idea de que las personas comunes también pueden encontrar una forma de volar, aunque lo hagan cerca del suelo.
