El “El Chapo” en prisión pero su cartel sigue intacto

18 de julio del 2019

Solo cambiaron los jugadores que se disputan a fuego y sangre el negocio.

El “El Chapo” en prisión pero su cartel sigue intacto

El capo de las drogas más poderoso en las últimas décadas, Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, prácticamente no volverá a ver la luz del día, en especial cuando sea trasladado desde el Centro Correccional Metropolitano de Manhattan al penal de máxima seguridad conocido como el “Alcatraz de las Montañas”, ubicado en el estado de Colorado, donde pasará cerca de 23 horas al día encerrado en una celda.

Así se conoció este miércoles tras la sentencia a cadena perpetua proferida por el juez Brian Corgan en la Corte Federal de Brooklyn en Nueva York, tras ser encontrado culpable por una decena de delitos relacionados con el tráfico de drogas.

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Cerca de 56 excolaboradores de Guzmán Loera testificaron en su contra durante los cerca de 11 meses que duró el juicio. El Chapo fue el líder del Cartel de Sinaloa, el grupo criminal con más redes internacionales y nacionales en el tráfico de drogas, lo que convirtió a su jefe en el objetivo número uno del Gobierno estadounidense y mexicano.

Guzmán formó dicho cartel a comienzos de los años 90, tras la captura de su antiguo jefe, Miguel Ángel Félix-Gallardo o “El Padrino”, cabeza del otrora cartel de Guadalajara. Sus métodos de tráfico de drogas se fueron refinando hasta dar con el transporte de drogas desde México a Estados Unidos a través de túneles, su marca personal.

Pero el hecho de que ya no vuelva a ser el señor de las drogas, no significa que la estructura que ayudó a crear con el Cártel de Sinaloa haya dejado de funcionar y mucho menos que hayan logrado incautarle los multimillonarios recursos financieros. Simplemente los jugadores cambiaron y ahora otros se disputan a fuego y sangre el flujo de sustancias ilícitas que continúa en diversas regiones del país norteamericano.

Para José Reveles, un veterano periodista que ha seguido los pasos de “El Chapo”, los cambios en la organización provienen de tres elementos que van desde disputas entre sus hijos con sus socios; la traición de su mano derecha, el capo Ismael Zambada, ‘El Mayo’ y los enfrentamientos con el Cartel Jalisco Nueva Generación, la organización que desde hace un tiempo ha empezado posicionarse en el lucrativo negocio.

“Entonces todo eso hace que el Cartel de Sinaloa esté en peligro de perder su hegemonía de 30 años; todavía tiene el poder, pero está en riesgo de dividirse o de que sea otro grupo el que se vuelva hegemónico… Un coctel bastante explosivo para el país”, dice el autor del libro “El Chapo, Entrega y traición”, publicado en 2014.

Según el especialista en temas de crimen organizado, el juicio fue más “mediático”, plagado de verdades, pero también de mentiras. “Los testigos decían lo que querían con tal de rebajar condena o tener ciertas libertades (en la cárcel). Ellos iban instruidos previamente por los agentes de la DEA, por las autoridades de la propia Corte. Creo que fue un juicio muy maquillado y no le resta verdad, muchas cosas fueron realidad”, afirma Reveles.

Reveles menciona las denuncias de corrupción entre el narco y el Gobierno mexicano, como los presuntos sobornos a los expresidentes mexicanos Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, enunciados tangencialmente durante el juicio, que seguramente podrían resultar en denuncias concretas en EEUU, sin embargo, opacados por la gran cantidad de evidencia contra El Chapo, que según la Fiscalía de EEUU, logró ingresar al país norteamericano 528.276 kilogramos de cocaína, 505 kilogramos de heroína y 423.000 de marihuana, enviados desde comienzos de los años 90 hasta la fecha de su captura.

Coctel de sangre

La caída definitiva de Guzmán Loera inició cuando fue extraditado a Estados Unidos, después de que se acabaran aquellos años de mediáticas fugas y entrevistas con famosos en la clandestinidad.

Según una de las hipótesis más destacadas proporcionada por Reveles en su investigación para el libro, El Chapo recibió traiciones dentro de sus filas, la de su compadre Ismael Zambada, y su hijo Vicente, alias El Vicentillo, detenido en 2009 y extraditado un año después a EEUU donde fue condenado a 15 años de cárcel.

“Fue delatado por sus viejos amigos, empezando por El Vicentillo… No va a tardar muchos años en salir, porque logró un arreglo administrativo con la justicia de Estados Unidos”, dice Reveles.

El escritor agrega que otros testimonios definitivos para lograr la condena de por vida a Guzmán fueron los de los mellizos Pedro y Margarito Flores, narcos mexicanos nacidos en Chicago, que sirvieron como enlace del Cartel de Sinaloa en Estados Unidos, capturados en 2008. Posteriormente convertidos en informantes para la DEA.

Según el también autor de “El cartel incómodo. El fin de los Beltrán Leyva y la hegemonía del Chapo Guzmán”, ya antes de la extradición había divisiones internas y disputas de los capos. “Particularmente en confrontaciones entre los hijos de El Chapo que se creen con derecho a heredar el imperio por su apellido, así como de su compadre Damaso López; también por el lado del medio hermano de Guzmán”, explica.

Había enfrentamientos, amenazas o mensajes velados, como en octubre de 2018, cuando los hijos de El Chapo fueron secuestrados en Puerto Vallarta, Jalisco, según versiones, por el Cartel Jalisco Nueva Generación -un grupo creado por otrora narcos de Sinaloa. “De alguna manera respondían a órdenes de ‘El Mayo’ Zambada”, asegura Reveles.

“El último elemento que entra en juego es el Cartel Jalisco Nueva Generación”, debido a que es la organización que más visibilidad tiene hoy, especialmente porque ha entrado a pelear diferentes territorios de la región de Sinaloa. “Alguna vez estuvo en Sinaloa, pero se independizó y ha crecido de manera exponencial”, señala Reveles.

Actualmente el líder de Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera alias “El Mencho”, está fichado como el objetivo más importante y supuesto sucesor de El Chapo.

El origen de El Chapo 

Guzmán Loera inició desde niño como un campesino dedicado a “rayar la goma”, es decir, extraer la propiedad de la amapola, en la década de los 50. Nació el 25 de diciembre de 1954 en Badiraguato, en uno de los municipios sinaloenses más pobres, donde se vieron nacer grandes capos desde mitades del siglo pasado. De hecho, a muy temprana edad, a los 15 años, trabajó para Pedro Avilés, quien controlaba el tráfico de la marihuana.

En los 80, El Chapo, apodo que recibió por su baja estatura, empezó a trabajar para Miguel Ángel Félix Gallardo, en ese entonces de Guadalajara, embrión del de Sinaloa, bajo el liderazgo de Guzmán Loera, que con la captura de Félix Gallardo, creció exponencialmente como ninguna otra organización, ubicándose en el foco principal de la agencia antidrogas estadounidense.

Su poder e influencia llegó al grado de que, a pesar de ser capturado en 1993, ocho años después se fugó. Estuvo libre hasta 2014, cuando nuevamente fue aprehendido, y en 2015 se fugó de una manera espectacular, a través de un mega túnel, como los que realizaba su organización en la frontera norte con Estados Unidos para traficar estupefacientes.

Entre 2016 y 2017 se implementaron fuertes operativos en los que logró escapar bajo túneles y laberintos dentro de alcantarillas. También conoció a la actriz Kate del Castillo, y el actor estadounidense Sean Penn, con quienes planeaba un filme sobre su vida. Más tarde, la prensa publicaría que esas comunicaciones, fueron determinantes para ser localizado el capo. Luego fue capturado y tras una pelea legal para evitar su extradición, fue llevado a Nueva York el 20 de enero de 2017.

De acuerdo con Reveles, el antiguo capo tiene algunos padecimientos de salud, pero las nulas visitas de su familia podrían agravar su situación. “Eso (las visitas) lo mantendría más vivo, pero creo que es muy pesado, El Chapo nunca quiso negociar, la única manera de reducir una cárcel menos severa es colaborando, convirtiéndote en informante, y el chapo no lo hizo, no sé en qué confiaba”.

El experto afirma que perderá la influencia y lujos que alguna vez tuvo en cárceles mexicanas, sin embargo, apunta que lo que no ha perdido es gran parte de su fortuna. “Estados Unidos todavía no cumple la promesa que hizo de incautarle los USD 12.600, no se ha hecho, es un dinero bastante importante. Pensé que EEUU se iba a empeñar pero parece que no le ha puesto toda la fuerza”, dice el reportero con más 40 años de experiencia.

Hasta el momento ni la justicia mexicana ni la estadounidense han hecho mucho por conseguir esa gran cantidad de dinero, que consideran como una devolución por la venta de drogas. Los abogados de Guzmán Loera dicen que si alguien debe incautarlo, es el Gobierno mexicano, algo en lo que está de acuerdo el presidente Andrés Manuel López Obrador, pues este jueves dijo, tras conocer la sentencia a Guzmán, que son bienes que corresponden a México.

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