Los hipopótamos de Pablo Escobar: ¿son “personas” o un problema ambiental?

Publicado por: luis.cifuentes el Vie, 22/10/2021 - 19:21
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Creado Por
Luis Cifuentes
Los ambientalistas celebran la decisión de un tribunal de Ohio, en Estados Unidos, que declaró “personas interesadas” a los hipopótamos traídos por Pablo Escobar a la Hacienda Nápoles en la década de 1980.

Son cuatro los hipopótamos –tres hembras y un macho- traídos por Pablo Escobar desde África que no han parado de reproducirse y han generado una crisis ambiental debido a que esta especie no cuenta con un hábitat acorde en Colombia, con lo cual varios ecosistemas estarían en riesgo.  

En ese sentido, este problema ha enfrentado a ambientalistas y animalistas. Por un lado, los primeros defienden a capa y espada los ecosistemas del país que podrían estar en peligro; y por el otro, los animalistas creen que sacrificarlos sería atentar contra los derechos de la especie.

Según datos de la revista científica Biological Conservation, actualmente hay cerca de 100 hipopótamos deambulando sin control por el Magdalena Medio colombiano. Además, advierte que dentro de casi 20 años el número podría llegar a aumentar a 1500 hipopótamos, lo cual representaría un riesgo enorme para la fauna y flora colombiana.

¿Sacrificarlos o Castrarlos?

 

Precisamente, esa es la disyuntiva que separa a ambientalistas de animalistas. Aunque cabe aclarar que tanto la castración como el sacrificio son métodos costosos ya que son animales muy pesados que requieren de una estrategia y organización para poder capturarlos.

La ONG Animal Legal Defense Fund presentó una querella en los Estados Unidos para evitar el sacrificio de los hipopótamos como solución a la problemática poblacional, querella que fue impulsada previamente en Colombia a través del abogado Luis Domingo Gómez Maldonado, quien el 31 de julio del 2020 presentó una demanda ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca.

De esa manera, este viernes el Tribunal para el Distrito Sur de Ohio, en una decisión histórica, argumentó que los hipopótamos colombianos son “personas interesadas”. Este fallo se basó en una ley estadounidense que permite a extranjeros acudir al sistema judicial del país para colaborar en ciertos casos. Tanto la ONG como Luis Gómez, esperan que este fallo sea la salvación para evitar el sacrificio de los más de 100 ejemplares de esta especie que cobró relevancia a principios del 2020.

¿Cómo llegaron los hipopótamos a Colombia?

 

Y es que de todos los animales que Escobar compró para satisfacer sus excentricidades en el zoológico de la Hacienda Nápoles, los hipopótamos fueron los únicos  que quedaron a la deriva y sin control. Sin embargo, las investigaciones dan cuenta de que no se trataba solo de una excentricidad del narco más reconocido en Colombia, sino también de una estrategia para pasar la droga sin el riesgo de que los perros la detectaran. Para eso, cubrían la droga con el excremento de estos animales.

A su paso los hipopótamos han causado no pocos estragos naturales en cercanía al municipio de Doradal en Antioquia y en inmediaciones a los ríos Nare y Negro. Las pisadas de estos animales herbívoros son capaces de dañar los bosques, comen 50 kilos de pasto por día y su estiércol pone en peligro los recursos hídricos de la zona., según expertos ambientalistas.

Además, por ser una especie no nativa, no cuentan con depredadores ni controladores poblacionales como en África, es decir, su extinción natural es imposible. Allí, en épocas de verano, muchos ejemplares de esta especie mueren debido a la sequía, sin embargo, eso en Colombia no es posible.

Y aunque los hipopótamos no son animales carnívoros, si son muy territoriales, agresivos, invasores y pueden afectar de gran manera los ecosistemas solo con su tamaño. Incluso son una competencia para las dos especies de herbívoros que existen en el país, el chigüiro y el manatí antillano. Sin duda, una competencia muy desventajosa.

Sin embargo, algunos animalistas sostienen que este tipo de afectaciones no tienen una base científica real y que la solución debe ir orientada a una castración quirúrgica acompañada de un estudio científico que permita dar luz sobre las verdaderas consecuencias de la presencia de esta especie en los ecosistemas.

Los costos de las excentricidades de Pablo Escobar dejan al descubierto un debate en el que la vida silvestre de unos y otros está en juego.

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