Nueva York, una hermosa catástrofe

Publicado por: admin el Mar, 21/05/2013 - 02:01
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Me subí al tren L más temprano que de costumbre y me senté al lado de un tipo muy bonito con unos zapatos espectaculares lo que me llevó a asumir que el tipo era gay. Justo al frente de él había
Me subí al tren L más temprano que de costumbre y me senté al lado de un tipo muy bonito con unos zapatos espectaculares lo que me llevó a asumir que el tipo era gay. Justo al frente de él había una chica escribiendo con un resaltador rosado en lo que parecía ser un diario. Ella era una especie de Sarah Jessica Parker más joven y de pelo liso, muy arregladititita. (Paréntesis: sonoramente hablando el nombre "Sarah Jessica" no es nada sin el "Parker" ¿cierto?). Ella miraba al tipo bonito y escribía con su resaltador rosado una y otra vez. Que tonta no darse cuenta que el tipo es gay. "Mírale los zapatos muñeca" le dije telepáticamente pero ella seguía escribiendo. "Querido Diario, hay un tipo bonito sentando al frente mío. Será que le doy mi teléfono?" Que tonta. Al minuto el tren se detuvo en Bedford Ave.  Ella afanada se levantó, arrancó la hoja de su diario y antes de salir del tren se la dio al tipo bonito. Él vio el papel y emocionado le sonrió. Se levantó para salir detrás de ella pero el tren cerró sus puertas y ella se desvaneció desde la ventana. Yo me levanté no sólo porque me iba a bajar en Lorimer, la siguiente parada, sino también porque me moría por ver el papel. Al acercarme a la puerta me di cuenta de dos cosas: Una, la chica era una artista.  En el papel había hecho un retrato rosado del tipo bonito en menos de tres minutos. Dos, la tonta era otra. Si. En menos de tres minutos ella le había hecho un retrato y aunque sus zapatos fueran sospechosos el tipo no era gay. Todo lo que puedo decir es que estoy muy agradecida con la vida por constantemente recordarnos (recordarme) que lo que asumimos usualmente (siempre) está mal y eso nos hace (me hace) muy tontos. Eso era todo.