Bienvenida Dilma

9 de noviembre del 2010

Dilma Rousseff, ha llegado a gobernar el país más grande de América Latina y el único de esta parte del mundo que forma parte de los BRIC, Brasil, Rusia, India y China, que lideran el desarrollo mundial. Más poder imposible y esto marca un cambio muy importante que hará que todos los ojos del mundo estén puestos sobre ella. Por eso, todas las mujeres sin distingo de país, raza o religión le damos la bienvenida. Bienvenida a ese mundo patriarcal que es el del poder, el de la política, donde para llegar hay que ser un ser especial rodeado de apoyos supremos. Pero llegó y a pesar de los enemigos de este universo machista, nadie se atreve a negar que luchó, que sufrió, que trabajó, que su vida no ha sido un mundo de rosas y que tiene los meritos para manejar este país y liderar posturas democráticas y de desarrollo en este continente y en el mundo.

Son tres las mujeres presidentas de América Latina: Cristina en Argentina, Laura en Costa Rica y Dilma en Brasil a la que se suma la Primer Ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. Vamos despacio pero bien en ese camino en el cual se rompe ese techo de cristal que ha frenado por generaciones a tantas mujeres valiosas que lo hubieran hecho mejor que muchos hombres, hoy cuestionados. Sería una tontería negar que gracias a unos hombres que las apoyaron ellas pudieron llegar, no fácilmente, pero llegaron. Cristina sin su esposo estará sometida a una difícil prueba, porque además de que le allanó el camino para llegar él era su apoyo especialmente en lo económico. Sin el Presidente Arias las virtudes de Laura no hubieran sido tan reconocidas. El claramente se la jugó por ella y la escogió como su sucesora. Y sin Lula hoy no estaría Dilma en la primera magistratura del Brasil. No es lo ideal pero así es la vida y se debe aceptar esto como una transición entre un poder solo masculino y otro compartido. Son siglos en los cuales solo hombres o mujeres en condiciones excepcionales han manejado las riendas de la alta política, con sacrificios inmensos, con momentos más difíciles que los que atravesaron sus pares.

Necesitamos que le vaya bien a Dilma, que no solo continúe con los éxitos de Lula sino que ataque la corrupción que marcó ese gobierno y que se convierta en una líder mundial. Ya tenemos a Michel Bachelet presidiendo la ONU Mujer, un reto inmenso, a Hillary Clinton como la persona más importante del gobierno de Obama, a Angela Merkel que cada día tiene más respaldo en Europa, a la presidente de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, además a la primera ministra croata, Jadranka Kosor. Como afirmó Michel Bachelet, un “cambio cultural que recién comienza.”

Será otra manera de ver el mundo, de manejar conflictos, de entender la exclusión. Cuando ser una líder política no sea una excepción, podrán ser más auténticas y apartarse de la forma patriarcal de manejar el poder. Es necesaria ayudarlas para que encuentren espacios propicios para el cambio. Hagámoslo por ellas, por nosotras, por nuestras hijas, por nuestras nietas y, sobre todo, por el mundo entero que necesita la mirada de mujer, más sensible, más solidaria y por qué no, más justa.



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