Bogotá y su tragedia

11 de mayo del 2011

Aun cuando sea impopular defender de -alguna manera- al suspendido alcalde Samuel Moreno, ya que su gestión en la alcaldía tiene serios reparos y unas investigaciones en curso por el cartel de la contratación, bien vale la pena que las cosas se pongan en perspectiva.

Que Bogotá está destruida no hay la menor duda; es invivible, intransitable, caótica, contaminada, por solo mencionar algunas cosas que tanto nos molestan a los bogotanos. Ahora bien, parte de la destrucción obedece a la realización de obras que se habían dejado de hacer a pesar de que la valorización ya se había pagado y, hay que decirlo, hace muchos años. Por solo mencionar un caso diremos que el puente de la calle 100  se le cobró a los propietarios de las zonas aledañas hace más de seis años. Y como este ejemplo podemos encontrar otros más.

La crítica que se le puede hacer a Samuel es que falló, sin lugar a dudas, en la planeación de las obras que emprendió en Bogotá. A nadie sensato se le puede ocurrir autorizar abrir en un mismo lapso más de 230 frentes de trabajo en una ciudad que, desde hace muchos años, está totalmente colapsada por el tráfico, que ahora pomposamente llaman movilidad.

Si a eso se le suma la falta de liderazgo del alcalde en los diferentes temas, más los escándalos de corrupción, es claro que a la gente le pareció magnífica la suspensión de su cargo que por tres meses. Que eso vende, no hay la menor duda, que sea justa, es otra cosa.

A Samuel no lo suspendió la Procuraduría por corrupción, sino por ineficiente, es decir por haber dejado que las obras se atrasaran y no haber hecho nada para evitarlo. Y es precisamente en ese asunto en donde surge unas preguntas: ¿Por qué el procurador no ha hecho lo propio con otros altos funcionarios? ¿Acaso le parece al procurador que todas las obras de infraestructura están cumpliendo con sus plazos? ¿Sabe el procurador que, de acuerdo con denuncias de la Contraloría General, ni siquiera le están llegando a tiempo los recursos y los mercados a los tres millones de damnificados por el invierno? ¿Sabe el procurador que los ciudadanos tienen que esperar hasta meses para que les den una cita en el Sisbén y en las EPS?

En fin, si se trata de este tipo de conductas, pues al procurador le tocaría sancionar a cientos de funcionarios, desde ministros y exministros hasta alcaldes.

El afán protagónico del procurador, con miras a su posible reelección en el cargo, lo ha llevado a tomar decisiones cuestionables desde el punto de vista legal, que más adelante le pueden costar al erario millonarias condenas. Por solo mencionar un caso, recuerden ustedes que hace tiempo el procurador Jaime Bernal Cuéllar destituyó a la entonces gobernadora de Cundinamarca Leonor Serrano por supuesta participación en política, y eso que las pruebas en ese caso eran mas sólidas que las que tiene ahora el procurador para suspender a Samuel. Pues bien, la ex gobernadora demandó y ganó, sentencia esta que le costó al estado varios miles de millones de pesos.

Por eso es que resulta muy importante que el procurador general sea cuidadoso en sus decisiones, pues sin bien son populares, podrían ser ilegales, y las consecuencias serán funestas. Ahora bien, ¿Samuel ha sido buen alcalde? Ciertamente no, pues todo lo que le ha pasado a Bogotá es una tragedia.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO