Consejos Kabbalísticos

1 de marzo del 2011

La milla adicional

Imagina que estás en un paraíso en el que sólo hay herramientas y libros espirituales. Podrías estar estudiando cada día, haciendo todas las conexiones y las meditaciones perfectamente, sin estrés y sin tener otros quehaceres. Suena idílico, ¿verdad? Pero si no estamos haciendo algo para retarnos a nosotros mismos, no estamos haciendo nada realmente. Hay relativamente poco crecimiento o Luz que esté siendo revelada. Si nos sentimos como si estuviéramos corriendo sobre una rueda de molino espiritual, eso es exactamente lo que estamos haciendo. Hay un libro que habla de este tema, titulado There’s No Traffic on the Extra Mile (No hay tráfico en la milla adicional). Su autor, Rickey Minor, fue el director musical del programa televisivo American Idol. En referencia a llegar a lo más alto, dice: “Lo que crea la diferencia crucial es tu empuje para hacer la milla extra… Cuando dejes a todo el mundo atrás, te preguntarás por qué hay tan pocas personas dispuestas a hacer el esfuerzo adicional”. Yo mismo no habría podido decirlo mejor. La milla adicional es lo que hace que el viaje valga la pena. 

Veo a muchos estudiantes en este camino que no van hasta el final. Al principio es divertido; las cosas fluyen; ven la Luz; entonces… se encuentran con una pared. No sienten la misma emoción que sentían inicialmente al compartir, hacer restricción y comportarse proactivamente. ¿Cuántos estudiantes atraviesan esa pared? Uno de cada mil. Cuando abandonamos en la milla adicional, abandonamos toda la energía del trabajo que hemos realizado hasta ese momento. No siempre se trata de los resultados, el tiempo o la importancia de lo que estamos haciendo. Se trata de expandir nuestra conciencia en relación a cuáles son nuestras limitaciones personales. ¿Cómo sabemos si estamos recorriendo la milla adicional? Sentimos que hemos dado todo lo que podemos, pero damos más. Requiere un esfuerzo, al menos un poco, si no es que mucho. Puede que incluso duela. Probablemente ya hayas descubierto que la tarea de esta semana es hacerlo: ¡Recorre la milla adicional! Y aun hay más. Piensa en alguien que te inspire con sus logros. Pregúntale o investiga sobre esa persona, y averigua cómo logró vencer sus propias limitaciones. Te aseguro que recorrer la milla adicional es un ingrediente vital para alcanzar el éxito, sea cual sea tu definición de éste.

Atraviesa el Océano

La Kabbalah nos enseña que todas las destrucciones –incluida la guerra y la violencia física, así como muchos fenómenos naturales convertidos en desastres– ocurren por una razón: el odio de los humanos hacia su prójimo. Si albergamos odio o animosidad los unos hacia los otros, traemos destrucción a nuestras almas y al mundo en general. Esto significa que aunque muchos de nosotros queremos cambiar al mundo, primero debemos cambiar nosotros mismos. Mi padre, el Rav Berg, dijo una vez: “Si no somos capaces de vivir pacíficamente los unos con los otros, ¿cómo podemos pensar que es posible hacer la paz entre árabes e israelíes?”. Creo que el desafío que mi padre nos presenta es claro: si queremos que la situación en Oriente Medio cambie, debemos incrementar nuestros esfuerzos y tratar a las personas con dignidad. Esto significa que necesitamos encontrar una forma de amar a la persona que está sentada a nuestro lado, aunque esté muy desquiciada. Significa que debemos sonreír a la mujer que nos adelanta bruscamente, en lugar de enseñarle el dedo. Significa que si no tenemos nada agradable que decir, entonces es mejor que no digamos nada. Sé que esto parece un mensaje bastante fuerte, pero debemos recordar que el conflicto y la guerra que existen entre las naciones empiezan con la fricción y la desunión entre los individuos. Una nación en guerra es meramente el efecto de una oscuridad espiritual nacida de la intolerancia entre los individuos que forman esa nación. Mientras que dos hermanos sigan encontrando razones para faltarse al respeto, y dos amigos encuentren maneras de faltarse el uno al otro, entonces dos naciones inventarán motivos para enzarzarse en una batalla sangrienta. Tal como escribió Rav Áshlag –el gran Kabbalista del siglo pasado– en La sabiduría de la verdad (en inglés), página 243: 


Por ejemplo, cuando dos personas se odian, decimos que están tan distantes la una de la otra como el Este y el Oeste. Y si se aman entre ellas, decimos que se funden y se unen en un solo cuerpo. Y esto no se refiere a su distancia física, sino más bien a su similitud (afinidad) de forma o diferencia de forma. Porque cuando dos personas se aman, es porque tienen una similitud o afinidad de forma. Cuando una persona ama todo lo que su amigo ama y odia todo lo que su amigo odia, esto les hace unirse y fundirse el uno con el otro y amarse el uno al otro. Pero si hay diferencia de forma entre ellos, es decir, si uno ama algo aunque su amigo lo odie, el nivel de esta diferencia hace que se odien entre ellos y los separa y distancia a uno del otro.

La paz empieza con el individuo en el espejo. La paz se mantiene cuando ese individuo extiende su tolerancia a su prójimo.

Llévate bien hoy. El mundo depende de eso.

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