Cronología del conflicto armado

10 de septiembre del 2012

La historia republicana de Colombia está signada por diversos  acontecimientos que han fomentado y exacerbado el desarrollo del conflicto. Los problemas no comenzaron hace 50 años, como erróneamente lo cree el colectivo social. La semilla de la violencia partidista vio la luz al poco tiempo de la conquista de la independencia. No se había roto […]

La historia republicana de Colombia está signada por diversos  acontecimientos que han fomentado y exacerbado el desarrollo del conflicto. Los problemas no comenzaron hace 50 años, como erróneamente lo cree el colectivo social. La semilla de la violencia partidista vio la luz al poco tiempo de la conquista de la independencia. No se había roto del todo el yugo español, cuando el pueblo colombiano pasó a ser esclavo de una tiranía más cruel y despiadada: el odio entre hermanos.

La pugna por el poder ha desencadenado desde siempre los rencores más enconados y es la causa principal de la segregación y el aislamiento al que se ven sometidos gran parte de los miembros de nuestra sociedad, incluso por encima del mismo accionar de los grupos armados ilegales.

La génesis de lo que hoy conocemos como “conflicto armado”, se remonta a los albores del año 1930, cuando aparece en el escenario el Partido Comunista, como consecuencia de las huelgas bananeras de los años 20. Un año más tarde, en 1931, el Presidente Olaya Herrera declara ilegal al Partido Comunista, condenando a esta estructura política a la clandestinidad. En 1934 López Pumarejo, haciendo gala de su inteligencia y espíritu democrático, “legaliza” nuevamente al Partido Comunista.

En 1948 es asesinado el candidato liberal a la Presidencia Jorge Eliécer Gaitán, coyuntura que da inicio a la peor violencia partidista de la que se tenga memoria: más de 300.000 muertos. En 1953 llega a la Presidencia, por cuenta de un Golpe Militar al presidente Laureano Gómez, el General Rojas Pinilla y en poco tiempo proscribe al Partido Comunista declarándolo ilegal. Cuatro años después Rojas Pinilla abandona el poder y el Partido Comunista vuelve al ruedo.

A mediados de 1958, se inicia el Frente Nacional, supuestamente para terminar con la violencia partidista, cuando en realidad lo que se consiguió fue profundizar las diferencias. La publicitada alianza no fue más que una repartija de puestos entre los partidos Liberal y Conservador. Quien no pertenecía a las toldas rojas o azules, carecía de cualquier oportunidad. Como respuesta a la segmentación planteada por el Frente Nacional surgen las Farc, el ELN y posteriormente  el EPL.

En 1970 el malestar ciudadano ocasionado por el supuesto fraude de Misael Pastrana a Rojas Pinilla, da origen al M-19. Dos años más tarde, en 1972, se organizan otros movimientos de izquierda como el MAC (que se unió al Partido Comunista) y el Moir.

Durante el Gobierno de Turbay, entre 1978 y 1982, las puertas del diálogo estuvieron cerradas para los grupos guerrilleros. Solo hasta 1984 el Presidente Betancur pacta con las Farc una tregua, que a la postre fracasa. Ese mismo año la Unión Patriótica emerge como una expresión de “la combinación de todas las formas de lucha” promovida por las Farc. En 1986 comienza el exterminio de los líderes de la Unión Patriótica a manos de los recién creados grupos paramilitares. Entre ese año y 1990, el M-19 se toma el Palacio de Justicia y son asesinados cuatro candidatos presidenciales. Lo que sucede en los veinte años siguientes es igual de apocalíptico y triste.

La exclusión es el común denominador de una serie de eventos desafortunados que por décadas han manchado de sangre nuestra tierra. Seguimos repitiendo los errores, porque desconocemos nuestra historia. No voy a justificar el accionar de los grupos armados ilegales, pero mucho me temo que, si el Estado hubiese sido más incluyente y nuestra sociedad menos desigual, no estaríamos en las que estamos.

Nunca es tarde para replantear el rumbo. Solo se requiere voluntad política de las partes y mucha capacidad para perdonar.

En una democracia, cabemos todos.

La ñapa I: ¡Qué gran orgullo es para la Costa Caribe un empresario y un ser humano de las calidades de Antonio Celia!

La ñapa II: ¿Qué le pasa al Gobierno? El primer punto de la agenda de dialogo con las Farc es el tema agrario. En el equipo negociador no hay nadie que conozca de esa materia.

abdelaespriella@lawyersenterprise.com

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