De Tom Hanks, Lizcano y Baquero

14 de febrero del 2011

Se suele decir que en Colombia la realidad supera la ficción. A diario ocurren cosas que nos enaltecen, pero también situaciones que nos avergüenzan ante el mundo y nos ponen de primeros en el muro de la infamia.

Hace unos diez años vimos por primera vez a Tom Hanks, en una  interpretación magnífica de Chuck Noland, en Náufrago, la película de Zemeckis. Es la historia de un hombre que, tras un accidente aéreo al que sobrevive y que lo deja abandonado en la más remota isla del Pacífico, resuelve mitigar su soledad creando un amigo imaginario, Wilson, cuyo rostro es un balón de voleibol, y a quien conversa todos los días en un intento loco por sentirse acompañado.

Tras ocho años de un infame secuestro ocurrido en 2000, el ex congresista Oscar Tulio Lizcano, regresó a la libertad en 2008 gracias a los “buenos oficios” de alias Isaza, el angelito que se fugó con él de una guarida de las Farc en el Chocó. Lizcano le contó al mundo que sus carceleros tenían prohibido hablarle. Para no enloquecerse (Años en Silencio, se llama su libro) y evitar que sus cuerdas vocales se atrofiaran, afilaba un grupo de chamizas, les ponía nombres y les dictaba clase. La verdad es que “la soledad fue terrible porque ellos (los secuestradores) tenían prohibido hablar conmigo. Yo manejaba alternativas: en un momento enterraba palos y en hojas de cuaderno les ponía nombres de personas y estudiábamos tres horas diarias, como en un salón de clases. Fue una manera de entretenerme”, narró Lizcano en su momento.

Y el pasado 9 de febrero supimos que la historia de Noland y Lizcano se repitió, para desgracia nuestra, en Colombia. Un concejal de San José del Guaviare, Marcos Baquero, regresó a la libertad y relató que durante los 20 meses que estuvo secuestrado -también por las Farc- sólo pudo hablar con “Jimmy”, un gato al que convirtió en amigo y confidente durante su tragedia personal, en sus soledades.

Así y todo, no falta quien diga que hay que dialogar con las Farc en vez de combatirlos con las armas del Estado. ¿Como por qué nos toca aceptar que esos tipos soltaron a Baquero -y a cuatro secuestrados más- como un acto de “reivindicación” a la Señora Piedad Córdoba por la sanción que le impuso la Procuraduría? La pregunta no es un invento en esta columna, la hace monseñor Rubén Salazar Gómez, presidente de la Conferencia Episcopal, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia: “Es bueno aclararlo. Estas liberaciones las planearon las Farc como una reivindicación a Piedad Córdoba y por lo tanto la protagonista es ella. El gobierno muy amablemente cedió a que Córdoba mantuviera ese protagonismo. En este momento no se está haciendo un proceso de paz ni mucho menos”.

Pocas personas como los prelados de la Iglesia Católica tienen autoridad para hablar de los temas de guerra y paz. Por eso hay que recoger con seriedad y credibilidad las palabras del Purpurado. No se puede ocultar que la tal “reivindicación” es un obsequio a personas que tienen vocación de marionetas. Las decisiones de las autoridades contra la señora Córdoba no son de nivel inferior: en 2006 le anularon su credencial de senadora en el Consejo de Estado; luego vino la destitución de la Procuraduría en septiembre pasado, y la semana anterior, la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia le negó una tutela con la que aspiraba regresar al Congreso de la República. Están pendientes decisiones judiciales que definirán el alcance de sus relaciones con Raúl Reyes.

Siguen en cautiverio 16 policías y militares. Nadie sabe con precisión cuántos civiles son víctimas aún del más abyecto de los delitos ¿El show para su liberación seguirá? Las marionetas han anunciado que antes de mediados de año todos serán liberados. Ojalá. A pesar del show, hay que celebrar la actitud certera del presidente Santos, al permitir que continúe el proceso de liberaciones de esta semana, a pesar de que esas joyitas secuestraron a dos personas en el Cauca.

Esta es la Colombia que nos tocó. Si Tom Hanks visitara el país, con toda seguridad concluiría que las conversaciones de Noland con Wilson fueron una bicoca al lado de los diálogos de Lizcano con chamizos y de Baquero con Jimmy.

P.D. A propósito del Cauca y de secuestro, conmueve la historia del joven Franceso Minolti (colombiano de origen italiano), secuestrado en Santander de Quilichao en julio pasado. La madre del plagiado habló con el cabecilla del frente de las Farc que lo secuestró y se encontró con esta perla: “venda su finca, me trae la plata y yo le suelto a su hijo”. Sin comentarios.

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