El fin de la Sabana de Bogotá

11 de marzo del 2012

Hace mucho tiempo no salía a recorrer las carreteras que llevan hacia el norte de Bogotá. Cajicá, Zipaquirá, Nemocón, vías que hasta hace algunos años transitaba casi todos los fines de semana hoy son prácticamente desconocidas para mí. El desarrollo ha llegado. ¡Y de qué manera! La otrora rural Chía es hoy una ciudad con […]

Hace mucho tiempo no salía a recorrer las carreteras que llevan hacia el norte de Bogotá. Cajicá, Zipaquirá, Nemocón, vías que hasta hace algunos años transitaba casi todos los fines de semana hoy son prácticamente desconocidas para mí. El desarrollo ha llegado. ¡Y de qué manera!

La otrora rural Chía es hoy una ciudad con varios centros comerciales, supermercados, y conjuntos residenciales. A Cajicá ya no se le atraviesa gracias a la variante que pasa al oriente de ese tradicional municipio de la Sabana. Igual ocurre con Zipaquirá. No hay necesidad de recorrer sus angostas calles, llenas de comercio y peatones, para seguir el camino hacia Ubaté o Chiquinquirá. Todo ha cambiado. De la mano de las autopistas (también llamadas ‘dobles calzadas’) la Sabana de Bogotá está desapareciendo.

Tal vez usted piense que soy un exagerado, preo creo que no me equivoco. Los campos fértiles que antes se dedicaban a la agricultura o al ganado lechero hoy están siendo urbanizados de manera veloz y sin ningún control.

Foto: Google maps

Es sólo cuestión de recorrer el eje de la carretera Chía – Zipaquirá. Se ven más de 15 proyectos urbanísticos diferentes. Construyen casas, edificios, conjuntos residenciales de dimensiones inmensas y a precios exorbitantes. Junto a esas viviendas también se edifican monstruosas plantas industriales, que tal vez son las únicas plantas que hoy día siembran en esos terrenos.

 

Foto: Google maps

Todo esto me sorprende teniendo en cuenta la gran cantidad de estudios, como este de la Sociedad Geográfica de Colombia, que han dado cuenta de la riqueza de los terrenos de la Sabana de Bogotá, altamente aptos para el cultivo de productos de tierra fría. De hecho, investigaciones revelan que las características de los suelos de la Sabana son similares a las del Valle del Cauca, es decir, ricos en sedimientos, materiales orgánicos y cenizas volcánicas, mezcla perfecta para desarrollar una generosa producción agrícola.

 ¿Qué está pasando?

 Sencillo. A corto plazo da mucha más plata comprar un terreno, construir y vender casas, que sembrar unas semillas, esperar a que crezcan las maticas y pagar a los trabajadores del campo para que cosechen lo producido. Además, no estamos hablando de vivienda de interés social, sino de casonas de 200, 300 ó 400 metros cuadrados, verdaderos palacios para adineradas familias que supuestamente van a traer desarrollo a esos municipios. Ante estas perspectivas (y su respectivo engrase al engranaje burocrático) no es raro que las administraciones de estos pueblos entreguen licencias de construcción a diestra y siniestra sin pensar en la protección de la Sabana de Bogotá. Mire no más los cerros orientales en la zona de jurisdicción de Chía, totalmente inundados de casonas que dominan el paisaje, cual castillo para admirar el feudo.

 

Foto: Google maps

Esta actitud contrasta con los planes de ‘cinturón verde’ que hoy impulsa la administración de Medellín con el objetivo de contener el crecimiento desbordado de la ciudad hacia las zonas rurales que le circundan. Allí la propuesta es que la ciudad crezca hacia arriba, no hacia los lados.

 ¿Quién tendrá que asumir las banderas de la lucha por la protección de la Sabana de Bogotá? ¿Habrá alguien interesado en proteger el entorno verde de la ciudad? ¿O estamos destinados a un crecimiento urbanístico sin control y destructor de los campos más fértiles del país?

Post-It: Últimamente Bogotá se ha visto inundada de jóvenes policías que, Avantel en mano, verifican el historial judicial de los transeúntes. Me parece muy bueno. Seguro muchos delincuentes han caído gracias a esa estrategia. Sin embargo, ¿por qué siempre somos los hombres a quienes nos piden la cédula? ¿Acaso las mujeres no roban?

@colombiascopio

 juanpablocalvas@gmail.com

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