Fuego contra la nada

12 de marzo del 2011

Pierre Anthon muere quemado por sus compañeros. Sofía enloquece tras perder la virginidad en el juego de buscar el significado que inventan los chicos de séptimo grado de un colegio danés. Dejando al descubierto su capacidad de maldad, lo oscuro, que contradice la presunta candidez de la adolescencia.  Maldad que permite crecer.  Siniestro rito de iniciación para volver adultos a los muchachos, o para perder la fe, que es lo mismo. Envejeciendo inmunes a las emociones, con la certeza de que todo lleva a la muerte y al vacío.  Grises de mirada enajenada, sometidos por el miedo mientras pasan los días, iguales todos. “Empezamos a entender por qué los adultos tenían ese aspecto. Aunque hubiéramos jurado que nunca nos pareceríamos a ellos, había ocurrido. Y ni siquiera habíamos cumplido los quince”, dice Agnes, la narradora que fue educada para ser alguien: “Yo voy a convertirme en algo que significará algo. ¡Y seré famosa en todo el mundo!”.

Pierre Anthon “dejó la escuela el día que descubrió que no merecía la pena hacer nada puedo que nada tenía sentido”, es la frase inicial de Nada, la novela de Janne Teller, que ahora aparece en español publicada por Seix Barral.  Pierre Anthon, subido a un ciruelo, lejos, mientras Kai, Lady Guillermo, Maiken, Jan-Johan, Elise, Ingrid, Rikke-Ursula y los otros juntan sus pertenencias más valiosas, las que los ligan a sus identidades y afectos.  Para demostrar que sí hay significado, en contravía de Pierre Anthon con su obsesión de la nada.

Guantes de boxeo; Oscarito, un hámster; unas sandalias verdes; el tapete para rezar; el certificación de adopción; la bandera danesa; el cadáver robado del cementerio del hermanito de Elise; el dedo índice de otro; la cabeza cortada de Cenicienta, una perra callejera; el Cristo de la iglesia local.  Objetos apilados en una serrería cuya consecución va siendo cada vez más difícil y absurda.  Locura in crescendo. Espiral alucinada.

El montón de significado deja de ser un secreto. Para algunos es una obra de arte; un museo de Nueva York intenta comprarlo por tres millones y medio de dólares. Los medios vuelven famosos a los chicos.  Pero el montón de significado carece de él: si lo tuviera no estaría para la venta, señala Pierre Anthon.  Y la fama, ¿para qué?

Esta vez Pierre Anthon tiene razón.  También tiene la culpa de que sus amigos olvidaran las ganas de vivir y de tener un futuro.  Desilusión convertida en odio, el de todos contra todos. Y de todos contra Pierre Anthon que baja del árbol para detenerlos en su pelea de sangre y aserrín.  Arde el muchacho con la carpintería.  Fuego que purifica.

Nada ha sido prohibida en Dinamarca, Francia, Noruega y Alemania. Para Teller es un cuento de luz y esperanza que la acercó a su precario desván existencial. Pierre Anthon la guió en su propia búsqueda de sentido.  Para mí, una historia cruda que impugna los valores actuales de occidente mientras indaga en el Mal, siempre presente.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO