Gratitud y salud

12 de enero del 2011

La existencia de una relación entre las emociones, los pensamientos y los procesos fisiológicos del cuerpo humano, ha sido objeto de estudio desde tiempos inmemoriales. En la actualidad encontramos muchas aproximaciones al tema. Algunas desde el punto de vista filosófico –  religioso, como sucede en las enseñanzas orientales, más precisamente con aquellas  venidas del Tibet, India y culturas afines. Son enseñanzas derivadas de la experiencia interior a través de la meditación. Son verdades para el individuo que las experimenta, y son con frecuencia cuestionadas por aquellos que no las han vivido.

De otro lado, en la ciencia occidental aparece en la Psico-somática, ciencia que estudia la repercusión de las enfermedades psicológicas en la generación de enfermedades físicas, siendo las franceses especiales estudiosos del tema. Más recientemente la Psico-Neuro-inmunología, se convierte en la rama de la medicina que estudia la relación entre emociones, mente, cerebro y cuerpo, especialmente en su sistema inmunitario, valiéndose de equipos que logran medir, reproducir y comprobar cambios celulares, hormonales, metabólicos, más allá de todo cuestionamiento.

Cada cual por su lado ha venido llegando a un punto en común, las emociones predisponen el terreno en el cuerpo físico tanto para mantener una buena homeostasis y por tanto la salud y el bienestar, como también crean la baja en defensas o la alteración de procesos fisiológicos que conducen al desequilibrio y la implantación de la enfermedad.

En el plano personal, cada uno de nosotros podemos reconocer esta unión con solo mirar hechos en nuestra vida, como son por ejemplo el malestar estomacal ante la inminencia de un examen en colegio, universidad o una entrevista de empleo; también es frecuente la aparición de un estado gripal ante el eventual encuentro no deseado con una persona o grupo; igualmente la tensión muscular en cuello y espalda durante la reunión en que chocan nuestras ideas con las de los demás.  Un poco menos fácil de ver esta la aparición del cáncer años después de haber vivido un dolor profundo emocional, generalmente ante la pérdida de alguien o algo fundamental para quien lo padece.

De todas les emociones estudiadas, resalta la gratitud como aquella emoción especialmente útil  en mantener una relación positiva, constructiva entre mente y cuerpo. Las personas que por costumbre son gratas, que dedican un tiempo cada día a dar gracias, que lo expresan verbalmente, mantienen más el estado de bienestar y poseen mejores reservas energéticas si la enfermedad se instala en su cuerpo. Sanan más rápidamente. Curan más fácilmente y con menos secuelas.

Este es un llamado a poner en práctica la gratitud. No evitará que algún día enfermemos o que la muerte nos alcance, solo nos hará resistentes y con ello hará más liviana, productiva y llevadera nuestra vida. Con toda certeza se extenderán estos beneficios a los demás. La unidad será una realidad, ya que gratitud lleva aparejadas bondad, empatía y compasión.

www.medicointerior.com

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO