Julia Salvi, o el arte de la gestión cultural

16 de enero del 2012

Comenzar el año con Música Clásica es un rito en Colombia desde la primera versión del Cartagena, Festival Internacional de Música, organizado por la Fundación Salvi hace apenas seis años. La música clásica, que es un verdadero placer de dioses, ahora es patrimonio de todos los cartageneros y se extiende a todos colombianos y extranjeros […]

Comenzar el año con Música Clásica es un rito en Colombia desde la primera versión del Cartagena, Festival Internacional de Música, organizado por la Fundación Salvi hace apenas seis años. La música clásica, que es un verdadero placer de dioses, ahora es patrimonio de todos los cartageneros y se extiende a todos colombianos y extranjeros que se congregan anualmente en La Heroica.

Más allá de sus murallas, el Festival se extiende a todos los hogares colombianos a través de la alianza de los organizadores con RCN y RCN-Señal Colombia, y con la participación de todos los medios de comunicación es una fiesta de la música clásica para todos, que abre el año cultural en nuestro país como acaba de suceder entre el 6 y el 13 de enero.

La programación general “dibujada” con gran creatividad, profundo conocimiento de la música, de los intérpretes y del público objetivo, es diseño y dirección del Maestro Stephen Prutsmann, Director Artístico del Festival, quien recibió el bastón de mando de manos del Maestro Charles Wadsworth, eminencia y autoridad por más de 25 años en el Festival de Música de Cámara del Lincoln Center, e inolvidable presencia en Cartagena durante los primeros años del Festival, junto con sus creadores, Victor Salvi y su esposa, Julia Salvi.

Vemos y oimos cómo los conciertos inundan la ciudad amurallada tanto en los recintos cerrados: teatros, iglesias, barrios, Centro de Convenciones, como en recintos abiertos: Plaza de San Pedro Claver y en Getsemaní, en el atrio de la Iglesia de la Trinidad, por mencionar solamente algunos lugares donde suenan todas las familias de instrumentos sinfónicos y tambien, en capítulo especial, de la organología tradicional, los instrumentos de percusión, logrando transformar el slogan de “la música clásica, música elitista y solamente para unos pocos” a pasar al proceso de apropiación social del patrimonio cultural que representa en toda su dimensión como está sucediendo en Cartagena con la música clásica y la masiva y muy democrática participación en el amplísimo rango de opciones que el Festival ofrece para que todos los colombianos podamos vivirlo felizmente.

Es admirable el logro de cobertura del Festival, si lo vemos desde el contexto de espacios de la ciudad, que no cuenta con escenarios para más de 500 personas, excepción hecha del Centro de Convenciones, y observar en ello la fuerza del patrocinio y el mecenazgo cultural que ha despertado el Festival de Música Clásica, porque contadas notables excepciones, los patrocinadores contabilizan la cifra de cobertura para participar con su marca en eventos y programas culturales, y con el Festival de Cartagena se ha favorecido ese esquivo género precioso e intimista, ¡la Música de Cámara!

Así vemos en el proceso del Cartagena, Festival Internacional de Música cómo en solo seis años, constituido como patrimonio de todos los colombianos, ha logrado por lo mismo otro cambio fundamental en el modelo de mecenazgo cultural en el que los patrocinadores son quienes se anticipan para estar presentes con su marca, o mejor, no estar ausentes de este Festival. Sin duda, uno de los factores de éxito de la gestión estratégica y extraordinaria de su Presidenta, Julia Salvi, para garantizar la sostenibilidad del Festival en el tiempo, a largo plazo, como personalmente lo ha expresado desde el inicio del Festival, sobre el objetivo de ella y su esposo al crear en Colombia un Festival como entidad, que en unidad con la Fundación Salvi, pueda permanecer con garantía de sostenibilidad para el fortalecimiento y desarrollo de su misión, objetivos y metas en el entorno de la música clásica.

Julia Salvi, ejemplo de liderazgo en la gestión cultural.

El aporte e impacto social de las clases magistrales

A todas las actividades artísticas del Festival de naturaleza y objetivos dentro de la música clásica, agrega valor el componente académico conformado por las clases magistrales, las conferencias y conversatorios, siendo el de mayor impacto, por su aporte pedagógico y generador de impacto social, las clases magistrales impartidas gratuitamente por los concertistas extranjeros invitados cada año, porque permiten a los estudiantes participantes recibir lecciones que de otra manera implicarían un altísimo presupuesto por parte de cada alumno. Veamos brevemente: el tiquete internacional, mil dólares aprox. diez clases de 200 dólares o euros por hora en dos semanas, serían otros dos mil dólares o euros -según la ciudad y país donde esté el profesor particular y el pianista acompañante de la clase que generalmente es requisito de la partitura- y sumar presupuesto para el alojamiento, la comida, el transporte en la ciudad, el seguro médico, el pasaporte, la visa, las gestiones para la aceptación. Rápidamente podemos sumar unos siete millones de pesos.

Este valor lo subsidia el Festival y los patrocinadores del Programa de Formación para cada uno de los 60 estudiantes activos de las clases magistrales, seleccionados por rigurosa audición en todo el país, e incentiva el talento colombiano ofreciéndoles esta importantísima oportunidad académica en el país.

Para los 500 estudiantes observadores de las clases magistrales, como es el esquema pedagógico en el mundo, todos tienen acceso a las clases magistrales, y a conciertos y actividades demarcadas con ingreso preferencial como estudiantes con la escarapela que los identifica como “Participante Activo y/ o Observador de las Clases Magistrales”, privilegio y honor para los jóvenes músicos de parte del Festival, como es de resaltar, desde su Programa de Formación.

La repercusión del Festival en la educación formal en Música

El compromiso del Festival Internacional de Música y de la Fundación Salvi con el entorno musical del país permite pensar con optimismo en su válida interlocución en las políticas públicas que demarcan el entorno actual, para que se proyecte con su visión de excelencia al interior de las escuelas, conservatorios y facultades de música de Colombia, de manera que el sólido fortalecimiento que ya ha comenzado en los procesos de formación en la educación no formal desde el Festival, tengan alcance en el ámbito de la educación formal básica, secundaria y superior, para el avance en la profesionalización del ejercicio de la música, con mirada a la fuerza laboral activa y productiva que conforman los estudiantes, profesores e intérpretes de la música clásica en todo el país.

Julia Salvi, y el poder transformador de la música

Aplauso cerrado a Julia Salvi, por su liderazgo y su forma de demostrar al país que sí se pueden lograr realizaciones en Colombia al nivel de excelencia mundial establecidos en el entorno de la Música Clásica. Es de todos conocida su pasión, amor, disciplina férrea y dedicación por todo cuanto emprende, labor que le ha merecido la admiración e importantes reconocimientos y es referente y modelo a seguir por la presente y futuras generaciones en el complejo y difícil campo de la gestión cultural, que como ella lo asume y lo proyecta, se diría: Julia Salvi, o el arte de la gestión cultural.

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