La encrucijada del alma

3 de diciembre del 2010

A juzgar por los temas incluidos en el plan de desarrollo del Presidente Santos y de los proyectos de ley que el Ejecutivo ha presentado a consideración del Congreso, parece que al gobierno anterior se le fueron ocho años peleando con las FARC, con las más altas Cortes del Poder Judicial, con los comunicadores sociales, con los líderes sindicales, en fin, con todos aquellos que no estaban de acuerdo con sus políticas de gobierno.

El país le reconoce al gobierno del Dr. Uribe sus logros con la guerrilla y el mejoramiento de las telecomunicaciones, pero se le olvidó trabajar en temas como la pobreza; la inequidad en la distribución del ingreso; el desempleo; el inicio y la terminación de obras civiles; la cobertura y calidad de la salud; el fortalecimiento de los partidos políticos; el reordenamiento del poder jurisdiccional; el desarrollo de la minería y del petróleo; el acceso y la calidad de la educación; el manejo de la política monetaria;  y otros temas distintos al de su segunda reelección o “encrucijada del alma”.

Pero la parte triste de este cuento es que prosiguen la guerrilla, el narco-tráfico y el área sembrada de coca, no obstante que el Dr. Uribe prometió acabar con estos flagelos en su primer mandato; promesa, según mi criterio, imposible de cumplir salvo que se legalice y se controle la producción de cocaína y su consumo, se respeten los derechos fundamentales de las personas y se mejoren los indicadores de corrupción, pobreza y desempleo. De lo contrario, pueden matar a los cabecillas de la guerrilla y encarcelar o extraditar a los mafiosos y convencer a unos cuantos campesinos para que no siembren coca, que vendrán otros guerrilleros, otros narcotraficantes y otros campesinos a reemplazarlos.

Razón por la cual, la mayoría de los ciudadanos sentimos cierto aire de frescura y renovación con el cambio de estilo, pues mientras Uribe nos mantenía con la bayoneta calada para defendernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, el presidente Santos mejoró en pocos días las relaciones internacionales que Uribe había dañado en ocho años de gobierno. Al interior hemos vuelto a conversar sobre otros temas distintos a los de la guerrilla, como la reforma política, la reforma al poder jurisdiccional, la reforma estatutaria de la salud, el freno a la revaluación del peso frente al dólar, los tratados de libre comercio con USA y la Unión Europea, la elección del Fiscal y una reforma tributaria para aumentar la base de contribuyentes sin aumentar las tarifas.

La mesa está servida para dentro de ocho años. En la contienda política probablemente queden el Partido Conservador en alianza con el Partido de la U y el Dr. Álvaro Uribe Vélez como jefe de la “derecha”; el Partido Liberal, con la adhesión de Cambio Radical, del Partido Verde y de seguidores de Gustavo Petro, en una coalición de “centro” presidida por el Dr. Germán Vargas Lleras; y el Polo Democrático en poder de los anapistas como partido de “izquierda” comandado por el Dr. Samuel Moreno Rojas. Es decir, que Uribito es Uribe, Vargas Lleras es Santos y Moreno Rojas es Moreno Rojas: tres jefes para tres partidos tradicionales que de nuevo vuelven y juegan  porque aquí, no pasa nada.

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