A los que los dejó el tiempo: al Eln y a la izquierda colombiana

Publicado por: admin el Jue, 20/02/2020 - 04:48
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El mundo siempre gira y el tiempo siempre transcurre. Hoy, por la globalización, la tecnología y las redes todo pasa más rápido y pasan más cosas en un instante. En un minuto se envían 187 millo
A los que los dejó el tiempo: al Eln y a la izquierda colombiana
El mundo siempre gira y el tiempo siempre transcurre. Hoy, por la globalización, la tecnología y las redes todo pasa más rápido y pasan más cosas en un instante. En un minuto se envían 187 millones de correos electrónicos, se hacen 4 millones de búsquedas en Google, se ven casi 4 millones de videos en YouTube y se inician en Facebook un millón de sesiones. En un día se publican 500 millones de tweet y se envían 54.720 millones de WhatsApp. Sin embargo, para el ELN  y para la izquierda colombiana nada ha pasado y poco ha cambiado. Se congelaron en el tiempo. Se ha quedado, el ELN,  en las forma del pasado con paros armados, atentados y extorsiones, es decir con sus rituales del terror y sus formas desuetas y no han incursionado en el futuro del mundo: la democracia, el pragmatismo, el  capitalismo, la tecnología y el cibercrimen. Está preso de su ideología radical y de sus negocios ilícitos. Condenan, al igual que la izquierda el sistema económico capitalista y algunas veces hasta la democracia y de esta forma tratan de repetir la historia, la del siglo XX, porque ven la historia de forma circular, esa que vuelve sobre sí misma cada tanto sin entender que, en los tiempos de hoy,  la humanidad comenzó el tránsito del Homo Sapiens al Homo Algorithmus. Ellos se quedaron anclados en el siglo pasado. Al ELN le falta ilustración y leerse  a Pinker, particularmente cuando afirma que la diferencia entre riqueza y pobreza la da el sistema económico, la institucionalidad de una Nación y, agrego yo, su pragmatismo. Nos dice que no es la cultura, ni la geografía ni la historia lo que hace la diferencia: Corea del Sur y Corea del Norte  compartían esto último pero la primera es rica y la segunda pobre. Con la Alemania Occidental y Oriental en la época de muro de Berlín y la guerra fría pasaba igual, pero ni el ELN ni la izquierda colombiana lo han entendido. Otra cosa es el cuestionamiento que, por imperfecto, tiene el capitalismo el cual debe transitar a un capitalismo ético. Al ELN lo dejó el tren de la historia, se regodea en sus formas de hacer violencia del siglo XX   pero la izquierda colombiana todavía tiene el chance de montarse en el vagón del capitalismo ético, el pragmatismo y la construcción de un propósito común que construya una identidad colectiva para que el país prospere fomentando una cultura win-win en el que todos ganan.Eso, creo que lo entendió Claudia López cuando cambió su chip de candidata a alcaldesa de Bogotá. El ELN es estúpido. El historiador Carlos Cipolla clasificó a los humanos en 4 grupos: Los héroes (son aquellos que benefician a los demás aunque se perjudiquen ellos mismo) de esos hay pocos, casi ninguno; los inteligentes (que buscan el propio provecho pero también el de los demás); los malvados (son los que buscan su propio bien) de esos hay muchos y los estúpidos que hacen el mal a los demás sin beneficiarse  ellos mismo. El ELN con sus paros armados hacen un juego de suma cero donde pierden ellos y pierde el resto. Y al ELN hay que combatirlo con glifosato porque sus finanzas se nutren con el negocio de la coca porque las 200 mil hectáreas  sembradas en el país crean un ecosistema criminal que atenta contra la seguridad nacional.