Mucho macho

14 de diciembre del 2010

Viendo la confesión y arrepentimiento de Samuel Viñas después de haber sido condenado por el asesinato de su ex esposa Clarena Acosta,  llama la atención que éste haya declarado que sufre de  un trastorno mental conocido como “Trastorno Fronterizo de la Personalidad” (TFP).  El término “fronterizo” se refiere a que la personalidad pende de un hilo entre la sicosis y la neurosis, entre la locura y la normalidad.

A lo que más temen  los TFP es al abandono. Al comienzo de una relación son unos intensos que exhiben características muy atrayentes que llevan a una rápida relación íntima. Son encantadores de serpientes. Sin embargo con el correr del tiempo, temen que la persona amada los rechace. La solución es entonces maltratar a su pareja al punto que se acaba la relación.

Las relaciones interpersonales son cargadas de emociones contradictorias. Se caracterizan por cambios bruscos entre idealización de la persona amada y devaluación de la misma. La persona amada es considerada como excelente (blanca) o como un enemigo (negro). Odian o aman profundamente.

Tienen problemas de identidad que se caracterizan por un marcado sentimiento de inestabilidad y falta de identidad personal. Odian ciertos rasgos de su propia personalidad. Para paliar con el dolor, frecuentemente proyectan sus defectos en la pareja. Por ejemplo, si son alcohólicos o drogadictos -lo que es muy común, acusan a su pareja de serlo.

Hay impulsividad en áreas que pueden ser muy peligrosas como gastar excesivamente, alcoholismo y drogadicción como automedicación y adicción al sexo, sin tomar precauciones con desconocidos.

Son incapaces de tener una relación afectiva estable debido a sus cambios súbitos y frecuentes de estado de ánimo. Cualquier acto de la pareja puede llevar a una rabia desmedida, donde el enfermo la abusa verbal y físicamente.  Hay frecuentes pataletas, rabia constante  e irrespeto a los límites que trata de imponer su pareja. Estar alrededor de estas personas es como caminar sobre cáscaras de huevo. Nunca se sabe cómo van a reaccionar.

El TFP es paranoico. Se preocupa desmedidamente por su reputación como profesional y como persona. Si su pareja discute sus problemas con un tercero, la rabia es incontenible. Su queja más frecuente es que la pareja pretende manejar su vida y él, como macho, no se va a dejar.

Los TFP  raramente tienen relaciones de largo plazo. El quid de la cuestión es controlar  a la pareja por miedo al abandono. Sufren celos excesivos, tratan de dominar los actos más simples como que la pareja  tiene que pedir permiso hasta para ir al baño. El TFP no permite que su pareja tenga libre albedrío. La humilla delante de extraños, la acusa regularmente de infidelidad y manifiesta celos enfermizos.

Son mentirosos compulsivos, tan convincentes  que muchas veces la pareja acaba por aceptar la versión de los hechos que el enfermo aduce. Al mismo tiempo el TFP se cree sus propias mentiras.

Finalmente, nunca tienen la culpa.  Según ellos, es la pareja la que sabotea la relación. Los TFP acomodan la realidad, distorsionan las historias que le cuenta su pareja, nunca piden perdón o dan las gracias. Se preocupan enormemente por su reputación, al punto que su pareja no puede discutir la relación con nadie. No admiten que ella tenga sentimientos y pensamientos independientes.

Samuel Viñas pidió perdón, confesó y se arrepintió en público por el asesinato de su esposa. Estos actos son atípicos del TFP. Pero es muy frecuente que otros “machos” asesinen a su pareja.  La única solución es el rompimiento con el enfermo. Muy pocos reconocen que sufren este trastorno, muchos menos buscan terapia y escasamente unos pocos se curan, después de un promedio de cinco años de tratamiento. No hay pareja que resista a menos que la situación económica no permita una separación. Y  los hijos de estas parejas crecen con profundos problemas debido a la insoportable situación que viven durante su crecimiento. Este fenómeno ataca también a las mujeres, que destruyen completamente al hombre que se les acerque.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO