PRP y rejuvenecimiento

8 de agosto del 2012

Regresaba una noche tras cuatro horas de clase a unos adolescentes estudiantes de primer año de universidad, cansado y envejecido, cuando ví el anuncio iluminado: “Rejuvenecimiento con PRP”. Me pasó por la cabeza tomar el nombre y teléfono del instituto de estética “oriental” que publicitaba el tratamiento, por curiosidad pero quizás también con la secreta […]

Regresaba una noche tras cuatro horas de clase a unos adolescentes estudiantes de primer año de universidad, cansado y envejecido, cuando ví el anuncio iluminado: “Rejuvenecimiento con PRP”. Me pasó por la cabeza tomar el nombre y teléfono del instituto de estética “oriental” que publicitaba el tratamiento, por curiosidad pero quizás también con la secreta y lejana esperanza que fuera efectivo. A los dos días pasé de nuevo por el mismo sitio y leí: 50% de descuento. No sé ustedes pero yo desconfío de novedades relacionados con Asia en rebaja de precios. De todas formas me dediqué a investigar lo del uso del plasma rico en plaquetas o PRP.

¿Qué es el PRP? La sangre es un órgano líquido con componentes celulares y no celulares. En la medicina actual casi nunca se trasfunde completa tal como se extrae del donante. Si se deja la sangre coagular sin transfundir el líquido sobrenadante se llama suero que se usa para exámenes de laboratorio y extracción de proteínas. Si la sangre no se deja coagular puede separarse la parte líquida por centrifugación y esa fracción no celular de la sangre es denominada plasma. Así se fabrican los tres componentes básicos que se transfunden por separado en distintas situaciones clínicas: unidades de eritrocitos, de plaquetas o de plasma. La producción y manejo de estos componentes no es sencilla y de todo eso se ocupan los bancos de sangre modernos. Durante la separación de sangre en sus distintos componentes se pasa tras la primera centrifugación por uno que se denomina plasma rico en plaquetas: este es el PRP que consiste en plaquetas y plasma con diversas proteínas.

Usualmente este PRP no se trasfunde pero ha sido probado en años recientes en otras situaciones clínicas. En esos casos es autólogo o sea el donante de la sangre con que se prepara es el mismo paciente. Se extraen unos 30 mililitros de sangre que se centrifugan separando la fracción del plasma con plaquetas para usarla en la misma persona de la cual se ha sacado. Se inyecta, no se transfunde, en sitios de necrosis e inflamación de hueso, cartílago y tendón comúnmente alrededor de articulaciones. Estas lesiones ocurren con alguna frecuencia en deportistas: codo de tenista, daño en el tendón de Aquiles, problemas con el manguito rotador del hombro y diversas tendinitis. Quienes siguen por televisión los eventos deportivos, como los Juegos Olímpicos en estas dos últimas semanas, pueden apreciar el tremendo esfuerzo que se exige a las articulaciones de los atletas participantes. Por eso nuestro ganador de medalla de plata en halterofilia, Óscar Figueroa, dio un temprano y justo agradecimiento a su ortopedista el médico Mario Figueroa.

Dada la frecuencia de lesiones osteotendinosas en deportistas aficionados y profesionales, algunos tan famosos como Tiger Woods, se ha popularizado el uso de PRP en muchos dolores articulares crónicos. Pero todavía este tratamiento es polémico pues no hay estudios grandes bien controlados demostrando su beneficio. Una dificultad es que la investigación clínica de cualquier intervención médica debe hacerse en doble ciego, durante ella ni el médico ni el paciente conocen si se está aplicando o no el tratamiento en cuestión. En el estudio habría que inyectar con soluciones inertes (solución salina por ejemplo) articulaciones enfermas y comparar el resultado con las articulaciones que reciben realmente el medicamento (en este caso PRP). Esto al azar y mientras se analizan los resultados, siempre con aprobación voluntaria de los participantes. Es fácil entender que estas investigaciones no son nada fáciles y hay que tener en cuenta el efecto placebo: muchas personas se sienten mejor con la sola inyección creyendo que han recibido la sustancia investigada.

La razón biomolecular que fundamenta el uso de PRP en lesiones reparativas e inflamadas es la presencia de múltiples factores de crecimiento celular de origen plaquetario. Debemos recordar: las plaquetas participan en cualquier daño tisular que exija coagulación y cicatrización. El cartílago dañado en muchas condiciones no es un tejido con buena irrigación, de ahí que la inyección tisular de factores de crecimiento y antiinflamatorios podría ser eficaz. Hay que considerar también que el plasma por sí mismo es inmunosupresor. Esto se conoce por publicaciones en las últimas décadas de un pequeño aumento de infecciones y recidivas de tumores malignos en pacientes transfundidos. Siempre que se usa la sangre como agente terapéutico hay que justificarlo cuidadosamente pues tiene sus peligros.

Parece justificado pensar que el PRP sea útil en tejidos óseos, articulaciones y tendones inflamados. De ahí a pensar que rejuvenece hay cierta distancia aunque todos los mayores de cincuenta años sufrimos frecuentemente osteoartrosis y problemas articulares. No existe la preparación que mágicamente rejuvenezca pero los atletas olímpicos nos pueden enseñar lo que decía un escritor inglés: “La vida más larga puede marchitarse y perecer, un momento puede vivir y ser inmortal” (Powys).

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