Simón Bolívar

Simón Bolívar

17 de diciembre del 2012

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad de la Concepción Bolívar nació en Caracas, en una casa solariega. Los biógrafos decimonónicos le atribuyen una infancia turbia, llena de encuentros que lo fueron haciendo consciente del estado de sus compatriotas, ya que así suele ser la infancia de todo prócer de toda Independencia.

Pero lo cierto es que la infancia de Bolívar fue en cambio apacible, segura y muchas veces mediocre. Nunca fue un estudiante ejemplar y parece que le gustaba más escaparse de los colegios que inscribirse en ellos. El último al que fue estaba en España, y en él, aunque no descubrió un soterrado amor por el conocimiento, sí conoció a su primera esposa, María Teresa Rodríguez, que sin embargo cayó enferma y murió a los pocos años. Bolívar, con un hondo dolor, regresó a Europa, donde viajó un poco, y donde por fin encontró la causa que habría de ocuparle el resto de la vida, y de acortársela tanto. Dice la leyenda que 1805, ante el Monte Sacro, en Roma, Bolívar juró liberar a su patria.

De ahí en adelante su historia es historia patria en cinco países. En cada uno de ellos, por supuesto, hay una versión diferente del significado de sus errores y proezas, y en vano han sido los intentos de los historiadores y políticos de reconciliarlas. La imagen de Bolívar cambia según el papel que tuvo en cada país, desde libertador de Venezuela a presidente de la Gran Colombia, pasando por dictador del Perú, y según lo que cada país pretendía lograr, y cree hoy en día haber logrado.

La literatura, sin embargo, tal vez ha logrado con mayor eficacia mostrar a un Bolívar, si no coherente en sus actos, sí coherente en sus ideas y en sus intenciones. El general en su laberinto es el más memorable de estos intentos pues muestra al Bolívar humano, al Bolívar a veces convencido y a veces confundido, a veces orgulloso y a veces defraudado por la manera en que se le trató, al Bolívar flaco y enfermo que sale de Bogotá camino de Europa para no volver, y muere desolado en Santa Marta, el 17 de Diciembre de 1930.