Mundial 2026

El apretón de manos está en pausa

El coronavirus ha cambiado la forma de saludarse

Myka Meier es una experta en etiqueta con más de 61.000 seguidores en Instagram. Los extraños con frecuencia se acercan a ella para preguntarle sobre el protocolo social y de negocios. Sin embargo, el martes pasado fue algo distinto.

Meier, de 37 años, dijo que se le acercaron ocho o nueve veces en el Plaza Hotel en Nueva York, entre las clases que regularmente imparte ahí, con distintas versiones de la siguiente pregunta: “No quiero tocar a la gente; ¿qué hago para no ser grosero?”.

“Había tantas personas que se me acercaban que tuve que ir a buscar un asiento apartado”, dijo Meier.

Más tarde se metió a Instagram y encontró 70 mensajes directos nuevos con indagaciones similares. “Voy a ir a una conferencia de trabajo en Europa la semana siguiente”, decía uno. “¿Cuáles son las alternativas apropiadas de etiqueta para evitar los apretones de mano?”.

Conforme se propaga el nuevo coronavirus, los líderes de todo el mundo están ofreciendo asesoría sobre cómo tocar a otros seres humanos de ahora en adelante. Los ministros de salud en Suiza y Francia les han pedido a sus ciudadanos que eviten “la bise”, el saludo con beso doble. En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu ha animado a la gente a practicar el saludo de “namasté” en vez del apretón de manos.

A raíz de la noticia de la concentración de casos en New Rochelle, Nueva York, el Instituto Hebreo de White Plains, cerca de ahí, envió un correo electrónico a los congregantes para anunciar la suspensión de la danza en círculo y del beso a la Torá.

Además, los ciudadanos están ajustando su comportamiento con los demás, tanto casual como íntimamente.

Terrett Drake, de 43 años, ejecutivo de investigación de mercado en Manhattan, por ejemplo, ha comenzado a alejarse tan rápido como sea posible de la gente que parece enferma en el metro. “No enloquezco. No uso tapabocas. Pero pienso en las maneras en que toco a los extraños a diario, y que quizá deba dejar de hacerlo hasta que sepamos más sobre este virus”, comentó. “Un gramo de prevención es mejor que un kilo de cura, ¿no?”.

Elyse Bailey, de 28 años, que trabaja en el sector de la mercadotecnia de viajes y vive en Harlem, ha decidido no preocuparse de ese tipo de advertencias. “Soy soltera y formo parte de la cultura del ligue, y voy a seguir viviendo mi vida”, dijo. “Siento que de por sí es un riesgo ligar con la gente. Esperas que esa persona sea limpia y que se haga pruebas de salud, pero nunca estás segura”.

Sin embargo, Ogden Mendez, de 33 años, quien trabaja para una compañía de sistemas de alarma en Dallas, ha restablecido los límites de su matrimonio abierto con su esposo. “Podemos ir al cine o a cenar con otras personas, pasar el rato, pero nada de contacto físico”, comentó. “Además, acordamos ser mucho más cuidadosos. No compartimos cucharas ni bebidas ni nos acercamos. No hacemos nada en lugares donde podamos infectarnos”.

La gente monógama quizá se preocupe menos de su vida amorosa durante la época del coronavirus. Pero aún tienen que enfrentarse a los nervios en la oficina.

Las compañías están tratando de ayudar a que los empleados y los clientes se mantengan cómodos y sigan con sus asuntos como es habitual, aunque eso incluya la socialización. El miércoles, Hawkins International PR, una firma de relaciones públicas de viajes y estilo de vida, organizó una fiesta de contactos laborales para cientos de personas en Union Park Events en Manhattan.

Se mostró una señal de manera prominente en la sección de registro que decía: “Cuando explores la sala, olvídate de los abrazos y los apretones de mano. En Cambio, sugerimos alzar la mano con la señal de la paz, chocar codos, intercambiar taconazos o saludar ondeando la mano”. Los participantes usaban el gel desinfectante ávidamente en el bar, y muchos se rehusaban a comer los canapés que se ofrecían.

El “taconazo” se ha vuelto viral en internet con un término que ahora parece algo anticuado: “el saludo de Wuhan”.

Para los que no están dispuestos a adoptar esas costumbres, Meier, la experta en etiqueta, recomendó anunciar nuestras intenciones, en vez de llegar a los extremos de movernos rápido o alejarnos de la gente. “Vi a un amigo mío el otro día que trabaja en el Plaza, y, cuando me vio venir, me dijo de antemano: ‘No te voy a abrazar, pero quiero mandarte un beso’”, dijo. “Eso me encanta, porque es respetuoso y muestra consideración”.

Aun así, la gente se equivocará, dijo Meier.

“Todo está cambiando, y habrá mucha incomodidad social como resultado en este momento”, concluyó.

Por: Alyson Krueger / The New York Times

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