¿Por qué debería importarle a usted la venta de Isagén?

¿Por qué debería importarle a usted la venta de Isagén?

4 de junio del 2015

Muy pocas veces se escuchado que el 80% de los senadores del país se opongan a una iniciativa gubernamental, tal como ha ocurrido con la propuesta de vender la empresa estatal Isagén.

Esto refleja la polarización y rechazo general que ha generado el anuncio hecho por el presidente Juan Manuel Santos de poner en venta la empresa generadora de energía, uno de los principales activos de la nación.

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Sin embargo, ante esta controversia surgen varias preguntas: ¿por qué muchos se oponen a su venta? ¿Qué está en juego? ¿Podría generar un daño para el país y los ciudadanos la venta de Isagén?

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Kienyke.com consultó al economista Eduardo Sarmiento, quien recientemente hizo un estudio sobre la rentabilidad de Isagén, en el que advierte sobre el gran potencial de la empresa del Estado, que contrasta con el afán del Gobierno en ponerla en venta a un precio desfavorable.

“Isagén es una de las empresas más importantes del país. Su valor es de 9 billones de pesos y ha tenido un desempeño espectacular, pues ha crecido a razón del 10% durante diez años y sus utilidades han aumentado paralelamente. Fuera de eso logró aumentar su capacidad instalada en kilovatios – hora en un 40%”.

“Pero, lo que generó confusión en el gobierno, es que las utilidades de la empresa se estancaron un poco en los últimos cinco años, aunque es normal cuando se hace una inversión que afecta la capacidad instalada en un 40%, tal como lo hizo Isagén en Hidrosogamoso, por lo que de inmediato afecta sus costos operacionales, y el efecto sobre los ingresos se ven en el futuro”, dijo.

Isagen

“Sin embargo – explicó Sarmiento – cuando entró en ejecución esa inversión, de nuevo las utilidades vuelven a tener un crecimiento notable. Entonces, el Gobierno no ha tenido en cuenta los balances de la empresa y ha justificado la venta en que la rentabilidad de la empresa es apenas del 3,5%. Sobre esa base el ministro de Hacienda dice que es una empresa que no renta bien. Sin embargo, uno se pregunta cómo una empresa que evoluciona de esa manera y que hace tremenda inversión en Hidrosogamoso, puede rentar menos que un bono financiero o menos que un CDT”.

Según explicó el economista, al aplicar las fórmulas y técnicas usadas para la valoración de otras empresas estatales como Ecopetrol, la ETB y la antigua Telecom, se concluye que la rentabilidad de Isagén es del 15%, “lo que la convierte en una de las empresas más rentables del país, por encima del promedio de las empresas grandes que es alrededor del ocho por ciento, y el problema es quererla vender por debajo de su precio, teniendo en cuenta una rentabilidad del 3,5 por ciento”.

Para Sarmiento, si se vende Isagén, se perdería un músculo económico que le genera al país liquidez y rentabilidad económica, que se traduce en dinero, el cual siempre se ha invertido en distintas obras a largo plazo.

Frente a la decisión del Gobierno de vender Isagén para la construcción de carreteras, Eduardo Sarmiento indicó que es una gran equivocación.

“El Gobierno está equivocado, pues cuando hay un desfinanciamiento como ocurre en la actualidad, agravado por los precios internacionales del petróleo bajos, no se puede hablar de destinar 50 billones de pesos para construir carreteras en los próximos cuatro años. No se pueden ejecutar las carreteras que se dejaron de hacer por varios lustros en cuatro años, vendiendo la mejor empresa estatal”, dijo.

Eduardo Sarmiento 1

Eduardo Sarmiento, economista.

En cuanto a la posibilidad de que con la venta de Isagén se incrementen los precios de la energía en el país, fue desestimada por Sarmiento, “pues los precios que paga el consumidor por energía consumida pueden seguir siendo regulados por el Gobierno”.

De otro lado, otros reconocidos e influyentes economistas del país han adoptado otra posición frente a la venta de Isagén. Ese es el caso del presidente de la Asociación Nacional de Entidades Financieras, Anif, Sergio Clavijo, quien ha señalado que si no se completa el financiamiento público de las obras viales de cuarta generación, el país no sería más competitivo en materia comercial.

“Solo de esta manera se podría generar el empleo y los ingresos que el sector minero-energético será incapaz de proveer durante buena parte de lo que resta de la década (2015-2020). Esa negativa a la venta de Isagén sí que sería un gran detrimento socio-económico”, manifestó a varios medios de comunicación Clavijo.

Alternativas a la venta de Isagén

Sabiendo de la importancia de la construcción de las vías 4G o de cuarta generación para el desarrollo del país, y teniendo en cuenta también la importancia de no vender Isagén, las distintas bancadas políticas del Congreso redactaron una carta enviada al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, en la que proponen distintas alternativas de financiamiento para la construcción de carreteras sin tener que vender la empresa estatal.

Estas son algunas de las propuestas:

1. Hacer uso de las utilidades sobre las reservas internacionales del país, teniendo en cuenta que son un activo del Estado y no están comprometidas. “En 2014 hubo un superávit de 21 millones de pesos sobre las reservas”, dice el documento.

2. Enfrentar la evasión fiscal aumentando el personal de la DIAN.

3. Traer 2.500 millones de dólares de las reservas internacionales. Hoy esas reservas suman más de 47 millones de dólares.

4. Emitir Bonos de Infraestructura que permitan captar recursos de los fondos de pensiones, fondos de capital privado y de inversión colectiva.

5. Usar 2 billones de pesos de las reservas de regalías de las regiones, los cuales a la fecha no están comprometidos en proyectos.

6. Emitir deuda en pesos y dólares, aprovechando la devaluación del peso. “Esta medida ha sido constantemente utilizada por el Gobierno, por ejemplo para solventar el paro agrario que costó 5 billones de pesos, y subsidiar los precios de la gasolina”, dice la carta enviada al ministro de Hacienda.

7. Préstamos de organismos multilaterales internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, el Banco Mundial, entre otros.

8. Enajenar empresas no estratégicas, tales como Telefónica Telecom, en la que la participación estatal es del 47 por ciento.

9. Usar un porcentaje de los recursos del Fondo de Ahorro y Estabilización, el cual está constituido por el 30% de las regalías anuales.

10. Priorizar el gasto corrigiendo las deficiencias del gasto público con disminución de recursos para eventos, publicidad, nómina de personal y gastos superficiales.