Un estado irresponsable

Publicado por: admin el Vie, 13/12/2019 - 12:24
Share
A los colombianos nos ha perseguido, como una jauría de perros tras su presa, el sino trágico de tener siempre un Estado irresponsable, que jamás se ha preocupado, ni en lo más mínimo, por cumpli
Un estado irresponsable
A los colombianos nos ha perseguido, como una jauría de perros tras su presa, el sino trágico de tener siempre un Estado irresponsable, que jamás se ha preocupado, ni en lo más mínimo, por cumplir con los Derechos Humanos, Sociales, Políticos, Ambientales de todos los nacidos bajo este hermoso cielo de Colombia. No ha sido desde ahora. Los siglos XIX y XX fue una constante lucha de amplios sectores poblacionales por arrebatarles a los gobiernos oligárquicos de turno, el reconocimiento real y palpable de sus derechos fundamentales, contenidos en el Contrato Social suscrito con el país, pero que la inmensa mayoría de las veces no dejó de ser un papel que nunca recogió las aspiraciones más sentidas de la población colombiana. Nos fuimos acostumbrado a esta tragedia, así en forma recurrente se dieran alzamientos y luchas insurreccionales que buscaban invertir este desorden de cosas.  La más emblemáticas de estas luchas fue la librada a fines del siglo XIX, comienzo del XX, llamada la “Guerra de los Mil Días”, que comprometió a fondo al histórico partido liberal, al de entonces, liderado por seres de luz como fueron Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe.  Sin embargo, el partido conservador manejaba a su antojo en el poder el presupuesto nacional, las fuerzas armadas, las relaciones diplomáticas y la estructura jurídica de ese Estado Irresponsable, lo que le permitió perpetuarse en el poder. La conclusión fue dolorosa, el partido Liberal perdió la guerra y se vinieron sobre Colombia 45 años del más cerrero conservatismo y clericalismo. Rafael Uribe Uribe fue asesinado cuando entraba al Capitolio Nacional y Benjamín Herrera se salvó porque supo acogerse al escudo de la Educación, creando la significativa Universidad Libre de Colombia, de la cual fue su fundador y primer rector. El conocimiento y la percepción que tiene la sociedad colombiana sobre su Estado es realmente la más negativa y degradada posible. Por muchos años se conoció como un “Estado cantinero”, a raíz que el compromiso tan importante del Estado con la educación, esta era financiada fundamentalmente con los impuestos que pagaban las licoreras departamentales y cervecerías nacionales. Ahora, con la llegada de Iván Duque a la presidencia el concepto de Estado tomó todas las características que le imprime este modelo neoliberal y se ha tornado en un “Estado opresor”. Un Estado establecido para perseguir a los sectores más humildes e indefensos de la sociedad, para arrebatarle las exiguas pensiones a los ancianos de los sectores obreros y trabajadores que a duras penas sobreviven, cuando entregaron  toda su vida al trabajo y hoy se les amenaza con pensiones realmente de muerte; a los estudiantes, negándoles el sagrado derecho a la educación consignado en nuestro Contrato social; a los indígenas, quienes poblaron primero que todos estas latitudes, se les asesina y se les niega el  derecho sagrado que ellos tienen sobre sus tierras; y a los campesinos que sobreviven en medio de sus afugias diarias en la soledad de sus territorios. En contrapartida a este atropello el “Estado opresor” abre sus fuentes financieras para ayudar aún más a los ricos y a los potentados que vienen haciendo trizas la economía colombiana. Su planteamiento central es disminuirle a los ricos sus impuestos mientras piensa luciferinamente como incrementarle los impuestos a una clase media y media baja que ya no resiste un centímetro más de impuestos y atropellos. Se les olvida o parece que no estudiaron las causas que originaron la famosa Revolución de los Comuneros que estuvo a punto de dar al traste con toda la prepotencia de los españoles en América y que fue, precisamente, una mujer del pueblo, Manuela Beltrán, quien rompió los edictos donde imponían más impuestos. No se equivoque presidente, usted está demasiado joven y sin experiencia. Los pueblos, cuando se cansan de sus esquilmadores son capaces de derribar las más duras dictaduras. NOTA NAVIDEÑA: Por la llegada de los tiempos navideños y el Año Nuevo esta columna no aparecerá en estos tiempos. Aprovecho la oportunidad para desearles a todos mis amigos y lectores una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo 2020.